Mi carne sea máquina de goce,
recipiente de lúbricos anhelos,
y solo ponga límite de vuelos
para que su lujuria no destroce
ni la fogata indómita ni el roce
de los cuerpos unidos, entre velos
de sábanas elásticas, de cielos
que ningún ángel busca ni conoce.
Mi carne sea búcaro suntuoso
que se colme de vino licoroso,
caros ungüentos, vírgenes aceites,
y al fin, cuando la muerte lo sacuda,
recuerde la cerámica desnuda,
con su leve perfume, sus deleites.
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sábado, 26 de agosto de 2023
Perseidas
Subí al ingente volcán,
donde nacen las retamas,
encrespadas como llamas
o vórtices de huracán,
y constelaciones dan
oráculos con asertos,
a buscarme en los desiertos
de su caldera silente,
sobre su mole yacente
y oscura como los muertos.
Bajo la noche pasaban
asteroides fugitivos,
halcones de piedra vivos
que raudamente volaban,
y mis ojos admiraban,
ahítos de transparencia,
la indetenible presencia
de las hijas de Perseo,
que en un solo parpadeo
consumen su refulgencia.
Y pensé: ¿no soy, acaso,
con el eco de mi voz,
una Perseida veloz
que lanza chispas al raso,
quemándose en cada paso?
De serlo, también asumo
que soy hermano del humo,
pues, aunque nadie lo vea,
mi corazón parpadea
si en latidos me consumo.
Tanto fuego me circunda
que no me importa si nadie
me sigue mientras irradie
donde nacen las retamas,
encrespadas como llamas
o vórtices de huracán,
y constelaciones dan
oráculos con asertos,
a buscarme en los desiertos
de su caldera silente,
sobre su mole yacente
y oscura como los muertos.
Bajo la noche pasaban
asteroides fugitivos,
halcones de piedra vivos
que raudamente volaban,
y mis ojos admiraban,
ahítos de transparencia,
la indetenible presencia
de las hijas de Perseo,
que en un solo parpadeo
consumen su refulgencia.
Y pensé: ¿no soy, acaso,
con el eco de mi voz,
una Perseida veloz
que lanza chispas al raso,
quemándose en cada paso?
De serlo, también asumo
que soy hermano del humo,
pues, aunque nadie lo vea,
mi corazón parpadea
si en latidos me consumo.
Tanto fuego me circunda
que no me importa si nadie
me sigue mientras irradie
mi estela, meditabunda,
su tenue luz infecunda.
¿Qué saben de mí los astros,
lápices que dejan rastros
en folio negro de noche,
con ese inútil derroche
de nácares y alabastros?
De sus lejanas alturas
caen miles de Perseidas
y recogen las nereidas,
entre las olas oscuras,
lápices que dejan rastros
en folio negro de noche,
con ese inútil derroche
de nácares y alabastros?
De sus lejanas alturas
caen miles de Perseidas
y recogen las nereidas,
entre las olas oscuras,
átomos de luces puras.
Quizás, en la madrugada,
las aviste la mirada
limpia de los pescadores,
cosechando sus fulgores
en la tersa marejada.
las aviste la mirada
limpia de los pescadores,
cosechando sus fulgores
en la tersa marejada.
domingo, 30 de julio de 2023
Urano
![]() |
| Fotografía del planeta Urano. Fuente: NASA Space Place |
topacio de enigmáticos azules,
el cosmos adelanta sus caminos
para que en grácil órbita circules
y, con súbita fuerza, te liberes
como rebelde loco de los mundos,
para que viejas normas y poderes
acaben como reyes moribundos.
Herschel te vio, cortando la penumbra
con su gran telescopio, desvelado,
pero tu influjo, que la historia alumbra,
no lo supo su mente de ilustrado.
Tú anunciabas las épocas audaces
de la revolución y sus proclamas,
un tiempo de filósofos tenaces,
de panfletos, libelos y programas.
En París alumbraste de sorpresa
la rebelión, tomando la Bastilla,
y a tu lado cantó la Marsellesa
la gente más indómita y sencilla.
Luego Napoleón, a cañonazos,
la mayoría dominó de Europa,
tornando sus fronteras en pedazos
con la gallarda marcha de su tropa.
Hegel soñó, con grandes pensamientos,
la marcha del espíritu absoluto,
y en lógica de firmes basamentos
el arcano ideal rindió su fruto.
Beethoven, el Orfeo de tal era,
compuso la novena sinfonía,
y al eco de su trágica sordera
cantó la humanidad con alegría.
Todo un mundo cayó, súbitamente,
mientras el nuevo mundo, mal despierto,
mostraba, con su imagen reluciente,
que lo vivo se crea de lo muerto.
Y así también forjaste, gran Urano,
las pasiones de Safo clandestinas
y Antínoo desnudo, con Adriano,
disfrutó de caricias masculinas.
Apolo se distrae con Jacinto,
si marcan el espacio tus fulgores,
y al margen de Yavé, según su instinto,
David a Jonatán regala amores.
Lo insólito, lo nuevo y diferente
nace bajo tu esfera misteriosa;
la inspiración del genio disidente
siembra contigo su imposible rosa.
Tú imaginas la sombra del artista,
demiurgo de infinitos universos,
y en palacios de virgen amatista
reúnes a los ángeles dispersos.
Alientas llamativas disonancias,
con formas y colores inusuales,
y, navegando cósmicas distancias,
marcas horas de cambios generales.
En tu lágrima azul, profundo Urano,
cristalizan mis leves pensamientos
y si me guías, como dios lejano,
diré tus alabanzas a los vientos.
y en palacios de virgen amatista
reúnes a los ángeles dispersos.
Alientas llamativas disonancias,
con formas y colores inusuales,
y, navegando cósmicas distancias,
marcas horas de cambios generales.
En tu lágrima azul, profundo Urano,
cristalizan mis leves pensamientos
y si me guías, como dios lejano,
diré tus alabanzas a los vientos.
viernes, 14 de julio de 2023
Apátrida
Si en toda tierra soy un desterrado
y en la mía lo soy más que en la ajena,pues el mundo se ríe de mi pena,
la de siempre saberme inadaptado,
sin arraigo posible ni soñado,
mi corazón apátrida resuena
como la sangre de maldita vena,
como gitano y moro despreciado.
La humanidad entera me resulta
falange loca, ciega turbamulta,
y un alma afín apenas hoy encuentro.
¿Dónde está mi país? ¿Acaso fuera
de este mundo? Su arcana primavera
fluye, como la sangre, bien adentro.
jueves, 13 de julio de 2023
Contemplación
Olvida los rumores de las gentes;
olvida ya sus pleitos enojosos
y batallas domésticas; olvida
los insaciables tráficos del mundo
y eleva corazón y pensamiento,
bajo la gran quietud, a las estrellas,
al menos un minuto, sin reparos.
Y, como si tu vida solo fuese
contemplación, elévate sin pausa
ni miedo, como un ave migratoria
que surca los océanos tediosos.
Notarás que el minuto se eterniza,
negando su virtud a los relojes,
que los ocasos lánguidos parecen
resplandores en albas inmortales,
y que la noche más profunda luce
clarísima, fulgente, cegadora.
olvida ya sus pleitos enojosos
y batallas domésticas; olvida
los insaciables tráficos del mundo
y eleva corazón y pensamiento,
bajo la gran quietud, a las estrellas,
al menos un minuto, sin reparos.
Y, como si tu vida solo fuese
contemplación, elévate sin pausa
ni miedo, como un ave migratoria
que surca los océanos tediosos.
Notarás que el minuto se eterniza,
negando su virtud a los relojes,
que los ocasos lánguidos parecen
resplandores en albas inmortales,
y que la noche más profunda luce
clarísima, fulgente, cegadora.
miércoles, 14 de junio de 2023
Une barque sur l'océan
(Homenaje a Maurice Ravel)
Una barca de música, liviana,
flota sobre el océano canoro,
como vacío cofre del tesoro
que lega su riqueza a la mañana.
Cobra la forma de ilusión arcana
que Ravel, con suavísimo decoro,
teje en hilo sutil de espuma y oro
que la mano del músico devana.
Si las cadencias de la bruma tienden
arpegios de mareas en el viento,
finos cabellos de nereida pura,
las olas, bajo tenue sol, esplenden
y sobre el piano, líquido instrumento,
se marca su infinita singladura.
Una barca de música, liviana,
flota sobre el océano canoro,
como vacío cofre del tesoro
que lega su riqueza a la mañana.
Cobra la forma de ilusión arcana
que Ravel, con suavísimo decoro,
teje en hilo sutil de espuma y oro
que la mano del músico devana.
Si las cadencias de la bruma tienden
arpegios de mareas en el viento,
finos cabellos de nereida pura,
las olas, bajo tenue sol, esplenden
y sobre el piano, líquido instrumento,
se marca su infinita singladura.
lunes, 12 de junio de 2023
La barcaccia
(A John Keats)
Al pie de la inmortal escalinata
y a la sombra de iglesias y palacios,
la fuente, como nave hecha de plata,
susurra su canción a los espacios
de la noche, soñando con auroras,
y en su calmado flujo se relata
la inquietud y el anhelo de tus horas.
Lejos queda la noche de neones,
Al pie de la inmortal escalinata
y a la sombra de iglesias y palacios,
la fuente, como nave hecha de plata,
susurra su canción a los espacios
de la noche, soñando con auroras,
y en su calmado flujo se relata
la inquietud y el anhelo de tus horas.
Lejos queda la noche de neones,
bares y discotecas;
hay otra noche, más hermosa y pura,
la que va confesando sus canciones
a mis pupilas frías y resecas
en esta larga soledad oscura.
Cónsules, presidentes y togados,
cardenales, pontífices, monarcas
e ilustres de variada procedencia
llenan Roma de túmulos dorados,
pero tu fuente, reina de las barcas,
inmortaliza tu genial presencia,
pues en el canto líquido murmuras
y más que todos ellos hoy perduras.
Hoy, anhelante siempre, siempre joven,
la noche impide que los años roben
a los años el oro
de tu imaginación arrebatada,
que guardas, como fúlgido tesoro,
con letras inmortales condensada.
¿Puedes hablarnos, corazón canoro,
de qué valen pesados monumentos
y que el mármol oprima
la tierra con sillares o cimientos,
hay otra noche, más hermosa y pura,
la que va confesando sus canciones
a mis pupilas frías y resecas
en esta larga soledad oscura.
Cónsules, presidentes y togados,
cardenales, pontífices, monarcas
e ilustres de variada procedencia
llenan Roma de túmulos dorados,
pero tu fuente, reina de las barcas,
inmortaliza tu genial presencia,
pues en el canto líquido murmuras
y más que todos ellos hoy perduras.
Hoy, anhelante siempre, siempre joven,
la noche impide que los años roben
a los años el oro
de tu imaginación arrebatada,
que guardas, como fúlgido tesoro,
con letras inmortales condensada.
¿Puedes hablarnos, corazón canoro,
de qué valen pesados monumentos
y que el mármol oprima
la tierra con sillares o cimientos,
cuando no los anima
con ágiles acentos
la forma del espíritu errabundo?
Tu luminosa habitación de Roma
dio cabida a tus últimos alientos,
ruiseñor imposible de este mundo
que en soledad asoma,
gran alondra maestra de los vientos.
Solo tu juventud entristecía
la tisis, como fúnebre carcoma,
presagio de la muerte más umbría.
Pero, sin más preámbulos, ocioso
de infatigable empeño,
bajo la noche pálida te sueño,
John Keats, y tu silencio misterioso
deviene poesía,
cuando la fuente, siempre delicada,
rememora a la tersa madrugada,
con leve melodía,
que, si en el agua se escribió tu nombre,
manda tu diosa, la melancolía,
que su música asombre
y estremezca a la muerte,
desatando sus lágrimas al verte.
Pues al fin, aunque todo sea ruina
y el trabajo del mundo se derroche,
tu palabra de forma cristalina
resonará de noche,
como fuente de virgen alabastro,
con la sombra magnífica de un astro.
La belleza es verdad y viceversa,
como luz en la atmósfera dispersa,
y en la noche, buscando solo un rastro
de su tenue fragancia,
mi deseo se pierde en la distancia.
con ágiles acentos
la forma del espíritu errabundo?
Tu luminosa habitación de Roma
dio cabida a tus últimos alientos,
ruiseñor imposible de este mundo
que en soledad asoma,
gran alondra maestra de los vientos.
Solo tu juventud entristecía
la tisis, como fúnebre carcoma,
presagio de la muerte más umbría.
Pero, sin más preámbulos, ocioso
de infatigable empeño,
bajo la noche pálida te sueño,
John Keats, y tu silencio misterioso
deviene poesía,
cuando la fuente, siempre delicada,
rememora a la tersa madrugada,
con leve melodía,
que, si en el agua se escribió tu nombre,
manda tu diosa, la melancolía,
que su música asombre
y estremezca a la muerte,
desatando sus lágrimas al verte.
Pues al fin, aunque todo sea ruina
y el trabajo del mundo se derroche,
tu palabra de forma cristalina
resonará de noche,
como fuente de virgen alabastro,
con la sombra magnífica de un astro.
La belleza es verdad y viceversa,
como luz en la atmósfera dispersa,
y en la noche, buscando solo un rastro
de su tenue fragancia,
mi deseo se pierde en la distancia.
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