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sábado, 13 de junio de 2026

Tragedia cósmica

Sísifo (hacia 1920). Óleo sobre lienzo de Franz von Stuck.
Fuente: Wikipedia

Como Sísifo cerca de las cumbres,
la humanidad prosigue, con aplomo,
su querencia a la fosa y al pogromo,
sin que mude sus ásperas costumbres.

¿Meditarán las infinitas lumbres
en la tragedia cósmica del Homo
sapiens, jinete sobre el tenso lomo
de la historia, crisol de incertidumbres?

Nada teme ni espera la galaxia,
nirvana muerto, gélida ataraxia
durmiente en los eones moribundos.

¿Y en qué el cerebro gasta su pericia,
no logrando la paz ni la justicia
que les darían alma a tantos mundos?

lunes, 20 de abril de 2026

Tankas dispersos (2019-2026)

Ejemplar de vanesa de los cardos (Vanessa cardui).
Fuente: CanariWiki

MARIPOSAS

Arden los pinos,
con ámbares fulgores,
y no se queman;
como lluvia de fuego,
los cubren mariposas.

NAVIDAD

Cuando tú naces,
metrópolis doradas
cuelgan adornos
y luces en tu nombre,
cerrándote las puertas.

IRÁN

Negros ulemas
rocían los jardines
de muerte y odio.
Pero un cárdeno fuego
brota de las mujeres.

AÑO NUEVO

El año nuevo,
como barco de espuma,
leva sus anclas.
Iré sembrando panes
entre vírgenes olas.

CARNAVAL

Máscara alegre,
como las mariposas
de tenues alas,
en tu efímero viaje
luces polvo de estrellas.

RECHAZO

Dios imposible,
no me pidas que elogie
tu amargo mundo.
Ningún aprendizaje
merece tal infierno.

ALBA FUTURA

Siembro poemas
para un alba futura,
lejos del tiempo
vacío de esperanza,
moribundo presente. 

ESCUCHA

Como la rana
que flota ajena a todo
sobre ninfeas,
me despojo de ruidos
para al fin escucharme.

GENERACIONES

Ríen los niños
cuando salen a trotes
de su colegio.
¿Serán, hechos adultos,
mejores que sus padres?

POZO

Arde este mundo;
yo, para mis adentros,
ahondo un pozo.
Quizás encuentre el agua 
que el mundo necesita.

ORIGEN

Las olas cargan
el eco de una tromba
de meteoros,
ánforas detonantes
del agua primigenia.

ZÁLATTA

Arde el verano,
y ante las olas grito
“¡Zálatta!”, y miles
de Jenofontes logran
su anábasis playera.

NETANYAHU

Pútrido foso
de culebras, maestro
de genocidas,
el futuro conoce
tu sentina de sangre.

PALO BORRACHO

Palo borracho,
catarata de flores
en pleno otoño,
tu rosa primavera
nada lejos del tiempo.

VISIÓN AL ALBA

Isla vecina,
tú emerges de lo oscuro,
como promesa
de que es verdad el sueño
blanco del horizonte.

TRINO

Sobre la copa
de celeste enramada,
trina un canario:
con la siringe, suelta
címbalos de cristales.

PÁMPANOS

Como la sangre
que enciende el marfileño
rostro de Baco,
los pámpanos alojan
el zumo de la fiesta.

Nota del autor: “¡El mar!” –en griego antiguo transliterado, “zálatta”– fue el grito de alegría que lanzaron los hombres de la famosa Expedición de los Diez Mil, cuando alcanzaron las orillas del mar Negro en su camino de vuelta a Grecia, según relata Jenofonte en su Anábasis.

domingo, 19 de abril de 2026

Piedad

Moneda con la efigie de la diosa romana Pietas (Piedad).
Fuente: Gangleri's Grove

Arcano santo, dios —o tal vez diosa—,
como gritan mis trémulas honduras,
apiádate de todas las criaturas
y yo, pues en caída aparatosa

tú arrojaste mi espíritu a la fosa
común del mundo, cuyas ataduras,
en barrancos de lágrimas impuras,
enseña a ti la humanidad penosa.

¡Compréndeme! Si altares babilonios
hice cansado, si busqué demonios,
fue en lucha con el cosmos enemigo.

Dame camino lento y sosegado
y al fin, cuando me llames a tu lado,
reposo o nada, pero no castigo.

sábado, 18 de abril de 2026

El niño al que Sabnock protegía

El demonio Sabnock, representado
en el “Tarot oculto” de Travis McHenry.

El niño dormía cada noche
con su corazón al desnudo,
como un libro de páginas antiguas
que nadie miraba.
No tenía padres
ni voz que recordara su nombre.
Solo un hondo silencio
y un peluche desgarrado
sobre su cama de huérfano solo.

Cada noche,
cuando un gélido viento saltaba
la ventana rota del hospicio,
como ladrón amante de cabriolas,
el niño tiritaba sin remedio,
pero no salían lágrimas furtivas
de sus ojos carentes de luces.
Él sabía quién lo visitaba cada noche.

Sabnock,
león acechante de los mundos,
jinete de la bruma,
franqueaba la puerta sin ruido,
con su armadura alígera de sombras
y su capa hilada con las apariciones
a las que nunca haría de portero.

Se sentaba a los pies de la cama
como un centinela inmóvil.
Fuera, los gritos de borrachos,
los ecos del abuso,
la navaja de la angustia
se disolvían como brumas en su presencia.

Aquel niño no distinguía su imagen,
pero de vez en cuando
su melena rozaba su frente
y una caricia de sutil acero
le decía: “Duérmete. Yo vigilo”.

Una vez soñó que un fuerte brazo,
con su guantelete de estrellas,
lo subía al cielo
y así volaban juntos
más allá de la ciudad enferma,
de los tejados cubiertos de sangre,
de las calles en que el bien desaparece.
Volaban hacia una torre de fuego
que solamente los dos conocían.

Allí, al cobijo de sus muros,
el niño descubría con sorpresa
mucho más que sus gritos inaudibles,
más que su número de caso,
más que sus lágrimas ausentes
de los archivos oficiales.

Allí era un príncipe dormido
sobre el regazo de su custodio.
Y al despertarse bajo un alba negra
descubría huellas felinas en las baldosas
y un ventanal cerrado,
como un signo que nadie comprendía.

Aquel niño siguió creciendo
como un lirio sobre el asfalto.
Salió del piso tenebroso,
pero jamás olvidaría al centinela.
Nunca rezaba a dioses imposibles,
pero cada vez que sentía miedo
susurraba “Sabnock”,
así como quien llama a su casa.

Y aún hoy, en las noches tenebrosas,
un rugido suave se escucha
desde las azoteas y balcones:
—Duérmete. Yo vigilo.


Nota del autor: según el grimorio La clavícula de Salomón, Sabnock es un marqués del infierno que gobierna sobre 50 legiones de demonios. Aparece como un soldado con cabeza de león, portando armadura y armas y montado sobre un caballo pálido. Sus poderes consisten en crear sólidas torres y fortalezas, proteger lugares o personas de cualquier amenaza y causar llagas o infecciones que duran días en los enemigos.

miércoles, 18 de marzo de 2026

La tarde

Acantilados y veleros en Pourville (1882). Óleo sobre lienzo
de Claude Monet. Fuente: Meisterdrucke

La tarde se desliza,
como tenue velero,
sobre el agua calmante
del océano fresco;

blanquísimas gaviotas
ensayan su aleteo,
como velas izadas
en espumas de viento;

y a solas me repito,
despojado barquero:
“¿qué soy en tierra firme,
sino buque desierto?”

jueves, 12 de marzo de 2026

Úrsula

Caricatura de Ursula von der Leyen, creada
por el artista gráfico francés Kiro. Fuente: Le Canard enchainé

(De cuando Ursula von der Leyen afirmó, en plena guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que Europa no podía “confiar en el sistema basado en reglas como la única forma de defender sus intereses” y luego rectificó sus palabras a instancia de António Costa)

Úrsula, santa abadesa
de la comisión bendita,
si el yanqui lo solicita,
mutas en archidiablesa,
pues a tu afán le interesa
más que el europeo suelo
Trump, amargo Maquiavelo
que fomenta, desbocado,
su loca razón de Estado
con su tiránico celo.

Confiesa de qué manera,
bajo cuerda americana,
pasaste, monja fulana,
de ursulina a trapacera
con ínfulas de guerrera.
No vistas de legionario,
pues ha sido necesario
que limara Antonio Costa
de tus fauces de mangosta
lo temido y temerario.

¿Qué no dirías, ufana,
si ese gallo portugués
no le parase los pies
a una aguilucha germana?
Ciñéndote la canana,
gran Úrsula, sé valiente:
marcha hasta Irán y su frente,
sierva de los millonarios,
dispara con dos ovarios
y que un misil te reviente.

martes, 10 de marzo de 2026

La canción de Vepar

El demonio Vepar, representado
en el “Tarot oculto” de Travis McHenry.

Vepar entona,
con su laringe de fosas y taludes,
una música nacida sin labios,
hermana de vorágines y tifones.
Duerme en el trono de las aguas,
pero mece los buques del mundo
como quien arrulla lápidas navegantes.

Esa voz no se escucha,
sino que se intuye,
como un silbo de sangre seca
minutos antes de un hachazo,
como una lágrima furtiva
que se diluye en tersa marejada.

Rompe el aire tan leve
como precisa,
como un relámpago de hielo
sobre el corazón de las nubes,
como las gaviotas mensajeras
del eco de los huracanes.

A su paso,
los mástiles aúllan de miedo,
las brújulas musitan oraciones
y los peces la siguen,
como famélicos hijos
de una madre pasmosa
que los alimenta de ruinas.

Vepar no sabe
si es demonio o sirena.
Surgió como un deseo
con hambre de cielos arcanos,
al compás de los ángeles cadentes.
Y cayó sobre el piano de las olas,
olas que dan eterno olvido
y arrastran el silencio,
sin que nada pregunten a nadie.

Cada tormenta
silba su historia
para los que respiran a su lado.
Su boca no ofrece consuelo,
sino su abanico de espumas
hasta la caricia de la muerte.

De todas formas,
Vepar no destruye:
solo recoge.
Se lleva a los alicaídos,
a los hermosos,
a los que se creyeron aves
y despertaron envueltos en escamas.

Y si en la noche,
sobre el malecón del puerto,
sobre el piso de la bañera,
sientes un arrullo lejano
con aroma de mares antiguas
y sal de infancia,
no respondas.

O responde,
pero diles adiós a las arenas
para hundirte en el eco del abismo.


Nota del autor: En el famoso grimorio “La clavícula de Salomón”, Vepar es una duquesa del infierno que manda sobre 29 legiones de demonios. Se la representa como una sirena con cola de pez. Posee el dominio del mar y los vientos y puede guiar navíos de guerra cargados con armas, a petición del mago que la invoca.