Noche estrellada en Tenerife.
Sondeo las alturas del espacio,
con mis ojos abiertos al asombro.
Las órbitas lejanas, donde rotan
esferas musicales, me conducen
a simas interiores de silencio.
Me pregunto quién soy, desamparado,
bajo constelaciones que relucen,
como flotas de barcos, en la noche,
pero jamás aclaro mis enigmas.
pero jamás aclaro mis enigmas.
Un desierto de sombras me separa
de ríos estrellados,
y una sed infinita me consume.
de ríos estrellados,
y una sed infinita me consume.
Solamente deseo
que manen de mis labios, en la noche,
sílabas o sonidos que restauren,
apenas un segundo,
la unidad primigenia de las cosas.
Solamente deseo
que mis palabras formen
un hilo tembloroso
de claridad, un hilo
que suba de la tierra a las alturas.








