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lunes, 3 de agosto de 2009

Los vencejos


En la azotea, desde
la balaustrada, miro los vencejos.
Como negras saetas,
danzan volando, con audaces giros,
en los desnudos áticos del aire.
Y los siguen mis ojos, admirados.
En un espacio libre de fronteras,
en una inmensidad vertiginosa,
ingrávidos, se mecen.

¿Qué leves garabatos
esbozan con sus alas,
afiladas tijeras de las brisas,
en la página azul de un vasto cielo?
¿Qué evanescentes formas, en las tardes,
sus vuelos insinúan,
enlazando sus hilos invisibles?
Mi alma les pregunta, silenciosa,
qué señales me envían,
qué me dicen sus vuelos.
Y sólo me responden,
lejanos en la altura, sus silbidos.

Lamentos elegiacos
de sílfides tornadas en vencejos
lloran la suave muerte
de un sol en el ocaso.

4 comentarios:

Isidro Hernández dijo...

También yo he visto esos vencejos, querido amigo. ¿Qué se llevan en su vuelo? ¿Qué nos traen?
Canta, querido amigo, a los bosques de Outeiros; quiero escuchar el slbido silente de sus ramas contra el viento a través de tus versos. Canta, amigo Ramiro, canta.

Ramiro Rosón dijo...

Isidro, no sabemos con certeza lo que se llevan los vencejos en su vuelo, ni lo que nos traen. Esos vencejos son los que veo desde la azotea de mi casa, numerosas tardes, volar en el cielo de Santa Cruz, moviéndose en el espacio del aire, sin límites ni barreras, a diferencia de los hombres, forzados a moverse en la cuadrícula opresiva de los edificios y las calles. Quizá nos hablan de una libertad absoluta, incitándonos a ser audaces como ellos; quizá de un profundo misterio, avisándonos de que la razón desconoce el sentido final de la vida y éste sólo puede vislumbrarse con la intuición. En suma, los vencejos nos recuerdan, con silbos de significado indescifrable, que ignoramos mucho más de lo que sabemos.

Se ve que te gustaron los “Apuntes de Galicia”. Tengo un poema de esa serie que no he terminado todavía, mas no trata de los ríos ni de los bosques, sino de la vida en las aldeas. Cuando lo dé por acabado, lo publicaré en este blog.

Desgraciadamente, no conozco los bosques de Outeiros; ¿por casualidad estarán en Lugo? ¿Los has mencionado porque los has visto? Si estuvieran en Lugo, intentaría visitarlos cuando vuelva a Galicia, aunque no sé cuándo volveré.

Un fuerte abrazo. Agradezco mucho tu lectura.

ángel dijo...

Gracias por esa avocación fugaz, volátil, que antecede al verano del cielo. Un gusto haberte descubierto.


Saludos...

Ramiro Rosón dijo...

Los vencejos son revelaciones de una belleza aérea, fugaz y misteriosa. En las islas Canarias, pueden verse durante la mayoría del año; ahora bien, es cierto que se ven más durante el verano.

Muchas gracias, Ángel. Saludos cordiales y bienvenido.