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jueves, 20 de enero de 2022

Paganismo

La Pacha Mama. Obra del artista chileno José García Chibbaro. Fuente: Pinterest

Abrahámico dios, yo te rechazo
y abomino de ti sin miramiento.
Rey tirano, misógino, violento,
quiero soltarme de tu negro lazo,

pues la diosa materna, con su abrazo,
me da su corazón y su alimento;
me susurra con música de viento,
dejándome que flote en su regazo.

Tú ofendes la inmortal naturaleza,
robándole su mística grandeza,
con el oprobio del monoteísmo,

pero mi afán hidrópico de vida
persigue la verdad oscurecida
y abraza la pasión del paganismo.

viernes, 7 de enero de 2022

El papagayo

Papagayo gris africano. Fuente: National Geographic en español

Hoy vemos una forma de egoísmo. Vemos que algunos no quieren tener hijos. A veces tienen uno, y ya, pero en cambio tienen perros y gatos que ocupan ese lugar.
(Discurso del papa Francisco, pronunciado el 5 de enero de 2022 en el Vaticano)


El papa nos acusa de egoístas
a los que no cuidamos de chavales
y en casa preferimos animales,
hartos de las arengas natalistas
de su romana corte de sofistas.
Elijo, para mal, un guacamayo
que ensordece y atruena, como rayo,
gritando con su labia testaruda,
y ante Roma confirmo que, sin duda,
joroba más el santo papagayo.

¿Qué defiende este loro sin cadena?
Que sigamos pariendo, como ratas,
al eco de sus órdenes beatas,
y la casa común acabe llena
de gentes apiladas en colmena.
Pero, cuando nos falten alimentos
y nadie coma los divinos cuentos,
¿nos haremos caníbales atroces?
¿El papagayo mandará, con voces,
que lo coman asado los hambrientos?

¿Y, si quedan los hijos en penuria,
les pasará manutención el papa?
¿Su fúlgido tesoro, que se escapa
de las manos impías de la curia,
no será malgastado con lujuria?
Descreamos de santas ilusiones:
él nos pide chavales a millones,
para que, si reciben el bautismo,
la gran estafa del catolicismo
prosiga con escuálidas legiones.

Demanda inglesa

Caricatura de Corinna Larsen, por Luis Grañena. Fuente: Ctxt.es

(Conversación imaginaria entre Juan Carlos de Borbón y Corinna Larsen, a propósito de la demanda que la segunda ha formulado contra el primero en un tribunal de Londres)

CORINNA.—Te sacaré, Juanito, las entrañas
con los pérfidos jueces de Inglaterra.
JUAN CARLOS.—Corinna, desalmada, ¿quieres guerra?
Me canso de tus viles artimañas.

CORINNA.—Te echaré las indómitas arañas
de la prensa amarilla. Cielo y tierra
se mofarán de ti.
JUAN CARLOS.—¡Jódeme, perra,
que soy un semental de las Españas!

CORINNA.—Tú, faldero senil de tres al cuarto,
morirás en la cama de un infarto,
sin bríos en la cópula, rendido.

JUAN CARLOS.—¡Calláte, mentirosa!
CORINNA.—                                        Cuando mueras,
lamentarán a coro tus rameras...
¡que se coman gusanos tu embutido!

jueves, 6 de enero de 2022

Sol

Vista de Tenerife desde Gran Canaria. Fuente: Ambientum

Sol, hijo del océano que fluye
con su manto de sal y maresía,
dame tu joven oro, pues imbuye
mi esqueleto de ciega valentía,
pues, alumbrando, nunca disminuye.

Líbrame siempre de melancolía,
como la gran espuma se diluye
con la marea, como nace el día,
pues la noche, temiéndote, rehúye
las auroras que funden platería.

Sol, a veces me siento decaído,
pero de golpe mis ventanas abro,
solo para tus dones intangibles,

y me tornas en ágave florido
y en cardón, espinoso candelabro,
si me prenden fogatas invisibles.


Nota: el poema se ajusta a la forma métrica denominada “quinsoneto”, una variación sobre el soneto clásico propuesta por el poeta cubano Alexis Díaz Pimienta.

viernes, 31 de diciembre de 2021

Volveré

Villa privada en la isla Nurai (Abu Dabi), lugar elegido por Juan Carlos de Borbón para su exilio dorado. Fuente: Natura Bissé 

(Diálogo entre Juan Carlos de Borbón y la matrona Hispania, a propósito del conflicto entre el rey emérito y su hijo Felipe, sobre el retorno del primero a España y el final de su exilio dorado en Abu Dabi)

JUAN CARLOS.—Felipe quiere verme desterrado,
pues odia su borbónico linaje.
HISPANIA.—Tú vuelve en ataúd, sin equipaje:
verás que te recibe con agrado.

JUAN CARLOS.—Seré el difunto más investigado.
HISPANIA.—Pues al menos disfruta de tu viaje,
con las huríes de sensual ropaje.
¡Que no sepa Corinna de tu enfado!

JUAN CARLOS.—¡Me cansan los arábigos desiertos!
HISPANIA.—No jodas a Felipe y a Letizia.
JUAN CARLOS.—¡Que los manchen de lodo mis entuertos!

HISPANIA.—¡Ay, estás loco! Mide tu inseguro
paso, rey de la impúdica malicia.
JUAN CARLOS.—¡Por mis cojones volveré! ¡Lo juro!

sábado, 18 de diciembre de 2021

Pino de Norfolk

Pino de Norfolk o araucaria excelsa en El Sauzal (Tenerife). Foto: Ramiro Rosón

Tú bebes un azul interminable,
pues bogas en océano celeste
y oceánico cielo, con su hueste
de nubes y mareas, incansable.

Tú, sutil araucaria formidable,
mandas que el infinito se recueste,
solo para que en ti se manifieste
su anhelo vertical, insuperable.

Pino de Norfolk, arribaste un día
de las islas australes del Pacífico,
donde el aire templado te mecía;

y a solas, en atlántico desvelo,
tú rodeas alzándote, magnífico,
los que ya son tu océano y tu cielo.

martes, 14 de diciembre de 2021

El cementerio

Cementerio de Nuestra Señora de los Remedios (Tegueste, Tenerife). Fuente: Entre piedras y cipreses

Estoy ausente, solo,
bajo los mares negros de la noche,
con su vano derroche
de fantasmagorías, y tremolo
mi enseña de quimérico soldado,
sin cruces ni coronas, desarmado.
Percibo que el siroco veraniego
me satura de plácido bochorno,
con ilusorio fuego,
y el barranco disuelve su contorno,
con las aguas caídas en la sombra
donde su ingente surco se desata,
negra fisura que la muerte nombra
con su lengua de plata.
Y en destellos de muros encalados
una calma profunda me estremece,
flotando sobre cielos despejados,
mientras la poderosa luna crece.
Nostálgicas de tenues luminarias,
las finas araucarias
entonan sus oscuras elegías,
en su canto de verdes opalinos,
y las hierbas ocultan los caminos
con sus tapicerías,
encubriendo señales y destinos.

Voy paseando, con sigilo serio,
sobre el mudo y arcano cementerio,
donde el aire se carga de pesares.
Piso una tumba rota
y el eco de los mares,
mensajero de inhóspitos lugares,
me cubre de lamentos de gaviota,
de música remota,
superando su líquida frontera.
Como la incuria dispersó, ligera,
las porciones de losa cuarteada,
bajo la sepultura destrozada
reposa la amarilla calavera,
que me interroga con miradas frías,
con su mortal desecho,
desde los misteriosos laberintos
de sus cuencas vacías.
La deposito fuera de su lecho,
donde suaves ejércitos de helmintos,
en su tráfago insano,
la muerden y consumen,
y mi derecha mano,
vacilante, sostiene su volumen,
su materia mortal de hueso duro,
como pálida imagen del futuro.
Soy un ramo de músculos y nervios,
impulsos maquinales y soberbios:
me creo fuerte y ágil,
en atrevida condición humana,
y al paso de la muerte soberana
tiembla de golpe mi osamenta frágil,
vasalla de su cruda monarquía.

Pero, si cada gota de energía
no se diluye, sino se transforma,
según su oculta norma,
¿qué temeré, sensato, de la muerte,
sino un cambio de género, de forma?
¿Qué teme la madera
si en calores de fuego se convierte
bajo sutil hoguera?
¿Qué más lujoso funeral espera?
Mi cuántico silencio me delata:
la muerte es el futuro,
pero, tras el anverso de lo oscuro,
la vida, como lámina de plata,
rebosará su límite seguro.
De las tumbas emergen amapolas,
vistiendo sus cadáveres de flores,
y las ardientes olas
de polvo y gases del espacio muerto
dan estrellas de pálidos fulgores,
que iluminan el cósmico desierto.