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martes, 25 de abril de 2023

Exhumación

Tumba sin nombre. Fuente: Depositphotos

(Sobre la exhumación de José Antonio Primo de Rivera, llevada a cabo el 24 de abril de 2023, y la comitiva de falangistas que la acompañaron)

Sale Primo de Rivera
de la basílica infame:
¡que Satanás lo reclame
para su enorme caldera!
Se va con él, pendenciera,
la comitiva mortuoria
de la torpe desmemoria,
sin escopeta ni alfanje,
llevando, como Falange,
cadáveres de la historia.

jueves, 20 de abril de 2023

Dos puñales

Ojos verdes. Fuente: Dreamstime

Dos puñales de musgo tú me clavas,
relámpagos de jade en mis pupilas,
y, con el verde fuego que destilas,
apresuras mi pulso, pues agravas

mi tácito deseo si recabas
atención de mis ojos, en tranquilas
ondas, y con aleves clorofilas
tejes la densa red en que me trabas.

Y si además, de pronto, me sonríes
con dos labios apenas carmesíes,
en frutales verdejos empapados,

tú llenas de hermosura chispeante
la noche, cuya sombra fulgurante
me cura de mis días enlutados.

miércoles, 12 de abril de 2023

Las grullas

Grullas. Pintura sobre seda de Wilhelm Greve
(hacia 1840-1886). Fuente: Meisterdrucke

Yo las vi. Fueron pocas y lejanas,
pues en la vaga infinitud, esbeltas,
ordenaban el aire con sus vueltas,
a despecho de torres y ventanas.

Yo las vi, como sílfides arcanas,
en el hondo crepúsculo disueltas,
y corrían sus alas, como deltas,
en azules de tenues porcelanas.

¿Qué verdad anhelaban confesarme,
de qué infamia salían a vengarme
para después hundirse en alto cielo?

Quizá, como las grullas, el artista
sabe escaparse de la humana vista,
si toca lo infinito de su anhelo.

sábado, 8 de abril de 2023

La antivirgen

Retrato de la actriz alemana Nastassja Kinski, hecho el 14 de junio de 1981
en Los Ángeles. Richard Avedon. Fuente: Circolo Fotografico Familia Legnanese

La antivirgen, la llena de pecado
que rebosa lujuria de su pecho,
la que deja a su amigo tan deshecho
como barco de espuma coronado;

pubis de miel y sándalo quemado,
río que nace de canal estrecho,
muslo que se libera, satisfecho,
y engendra con sus alas un tornado;

ménade loca, ninfa disoluta,
si la denigran o la llaman puta,
registrando su nombre en el infierno,

luce descaro de salvajes plantas
y da celos mortíferos a santas
en amargos alcázares de invierno.

lunes, 16 de enero de 2023

Froilán

Froilán de Marichalar en una plaza de toros. Fuente: Cadena SER

I

Galopas en la noche, siempre en celo,
Froilán, como caballo desatado,
y en veinticuatro soles has logrado
lo mismo que en ochenta y dos tu abuelo:

que sufra tu linaje con desvelo
y a causa del escándalo montado
te largues a Abu Dabi, rechazado,
buscando impunidad en otro suelo.

Forma tu harén, espléndido macarra,
y empuña la morisca cimitarra,
soltando tus navajas de novato,

y así verá tu madre con orgullo
que, lejos del hispánico barullo,
padece tu ruindad un emirato.

II

Si de mozo consigues, diligente,
lo que hiciera tu abuelo ya canoso,
contigo tu linaje deshonroso
perfecciona sus taras hábilmente.

Si terminas en viejo decadente,
sorteando tu rumbo peligroso,
¿cómo serás, indómito vicioso
y amigo del escándalo creciente?

¿Darán paso navajas a bastones
y seguirás alborotando, necio,
la puerta de lujosa discoteca?

Dirás “Lo siento mucho”, sin razones,
y el mundo, con salvaje menosprecio,
de ti se mofará, cabeza hueca.

martes, 10 de enero de 2023

Brasil

Una muchedumbre invade el edificio y las cámaras de los Diputados.
Fuente: El Confidencial

(Sobre el intento de golpe de Estado que se cometió en Brasil entre el 8 y el 9 de enero de 2023, cuando una muchedumbre de partidarios del expresidente Jair Bolsonaro asaltó las sedes del congreso nacional, el palacio de gobierno y la corte suprema en Brasilia)

Los amantes del odio, los inmundos
fanáticos, invaden parlamentos
y devastan a golpes iracundos,
en cada mueble roto, los cimientos
del consenso demócrata. Dos mundos
laten bajo desórdenes violentos:
la razón, que se cuelga del abismo,
y el eco del inhóspito fascismo.

lunes, 26 de diciembre de 2022

La sombra de las dos Españas

Duelo a garrotazos (1819-1923). Óleo sobre revoque,
trasladado a lienzo, de Francisco de Goya. Fuente: Wikipedia

Hace unos días, conversaba con un amigo sobre la crisis política que se ha desatado con la admisión a trámite del recurso de inconstitucionalidad que el Partido Popular ha formulado contra la ley de reforma del Tribunal Constitucional. A título informativo, recordemos que dos magistrados de este Tribunal se encuentran ejerciendo sus funciones con el mandato caducado y que el fin primordial de esta reforma legislativa consiste en modificar el sistema de elección de sus miembros, para evitar situaciones de bloqueo por falta de acuerdos entre los partidos mayoritarios. De este modo, mi amigo y yo nos preguntábamos si la derecha política y judicial podría cometer de veras un golpe de Estado en España, con o sin uso de la fuerza bruta, y dar un paso más allá del grave atentado a la separación de poderes que se ha cometido en estos días, convirtiendo a dos magistrados en jueces y partes de un asunto que les incumbe directamente. Yo manifesté mi escepticismo sobre esa posibilidad, pero mi amigo defendió que, a partir de ahora, la derecha podría consumarla en cualquier momento, con la pasividad absoluta de las instituciones europeas (a favor de su argumento, citaba el caso de los gobiernos de extrema derecha en Polonia y Hungría, cuyos desmanes han permitido las autoridades comunitarias). Sobre la base de los hechos actuales, mi amigo y yo nos centramos en lo que podría suceder si la derecha cometiera ese golpe de Estado. Por lo tanto, no hablamos de lo que podría suceder si lo consumara la izquierda, pues hoy en día parece del todo improbable, cuando no francamente imposible. Ninguna fuerza política de izquierdas pretende quemar iglesias en la España de 2022.

Enseguida me vino a la mente el panorama de las últimas encuestas electorales: por un lado, aparece el bloque de los votantes progresistas, que daría sus votos al PSOE y a una posible confluencia entre Sumar y Podemos (¡que pacten de una vez, por favor!); por otro, el bloque granítico de las derechas, que alcanza un volumen algo mayor que las izquierdas y que apoya fielmente al PP y a Vox; y, entre ambos, una pequeña suma de partidos nacionalistas y regionalistas, que buscan la satisfacción de sus intereses particulares, pero que en general pactan más a menudo con el bloque progresista, pues la derecha hispánica no tolera ni respeta más nacionalismo que el suyo. Por lo tanto, la sombra de las dos Españas, la roja y la azul, la republicana y la monárquica, las que simbolizan las figuras del caballo y del toro en el Guernica de Picasso, aletea sobre el arco parlamentario como un fantasma que casi medio siglo de democracia no ha conjurado todavía. No creo que la identidad española surja de una esencia inmutable, de una realidad metafísica situada más allá de la historia, porque las naciones son lo que deciden sus pueblos o lo que mandan sus élites en cada siglo, pero desde los inicios del XIX, con el conflicto entre liberales y absolutistas, los sectores reaccionarios emprendieron un largo duelo a garrotazos contra los defensores del progreso. Desde su origen, este duelo fue prolongándose en otros episodios, hasta alcanzar su apoteosis en la guerra civil española, y todavía parece lejos de haberse terminado, aunque el maltrecho sistema constitucional impida, al menos por ahora, que la sangre baje hasta el río.

De este modo, la España conservadora se considera dueña eterna del país, con la supuesta legitimidad que le otorga su pasado imperial y católico, y mira a la otra España con recelo, como si se tratara de un inquilino desagradable que debe someterse a las condiciones del propietario, aunque no sean justas ni razonables, para no terminar desahuciado a palos. La ausencia de una derecha liberal de corte europeo, a la que el bloque progresista podría admitir como un adversario leal y respetable (véase, por ejemplo, cómo Ciudadanos ha pasado a convertirse en una fuerza testimonial), y el enorme poder institucional y económico que la Iglesia católica aún acumula, a pesar de la secularización de las costumbres, podrían enumerarse entre los factores que explican esta situación. A partir de estas ideas, la conversación con mi amigo me suscitó un nuevo interrogante: si la España conservadora llevase a cabo un golpe de Estado, ya fuese duro o blando como los turrones, ¿qué podríamos esperar los que formamos parte de la otra España, por ideología, etnia, género o cualquier otra circunstancia? ¿Nos veríamos obligados a marcharnos del país una vez más, ante las amenazas de represalias, o podríamos conformarnos con el exilio interior bajo la condición de guardar silencio? Mi amigo, de natural pesimista, me respondió que en tal caso deberíamos hacer las maletas.

Acabada la conversación, la respuesta de mi amigo me dejó pensando y todavía me planteó una pregunta más en mi fuero interno: en caso de que la derecha política y judicial tomara represalias contra la España de izquierdas tras un golpe de Estado, ¿cómo reaccionarían los votantes conservadores? ¿Se atreverían a manifestarse en masa, denunciando a sus propios líderes como golpistas, para exigir la restauración del orden constitucional vulnerado? ¿O, por el contrario, casi todos aceptarían la mano dura del nuevo régimen e incluso algunos se sentirían complacidos con los actos de represalia, jaleándolos como la nueva cruzada contra los enemigos del país? De súbito, imaginé una sociedad semejante en cierta forma a la de posguerra, en la que el miedo y la delación se habrían extendido como plagas. Imaginé que las personas con las que nos relacionamos todos los días (compañeros de trabajo, vecinos, amigos, conocidos e incluso familiares) podrían colaborar con la nueva represión por diversos motivos: para darles rienda suelta a sus antipatías, rencores y enemistades, para mejorar su posición económica y social e incluso para evitar las represalias a cambio de convertirse en delatores. Había concebido una pesadilla despierto. Y me di cuenta de que yo no tenía respuestas claras a ninguna de las preguntas que me había planteado. Solo espero quedarme para siempre con este manojo de mis dudas, pues hay preguntas que no merece la pena responder.