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| El demonio Bael, grabado por M. Jarrault a partir de un dibujo de Louis Le Breton, para el “Diccionario infernal” (1863), de Jacques Colin de Plancy. |
Nadie pronuncia su nombre sin multiplicarse.
Bael,
humo sobre un palacio quemado,
gran maestro de las divisiones,
croa como los anfibios
en el espejo negro de la mente.
Se encarna con su traje de niebla,
con su arácnida sombra.
Un día lleva máscara felina,
otro de sapo
y algunas veces,
como rey de corona pesada,
trae silencios que huelen a azufre y jacinto.
Brota de las hendijas de la percepción,
cuando se deslíen palabras como sales
y los relojes caminan hacia la izquierda.
Quien lo invoca
muda su piel antigua.
Quien lo obedece
logra moverse entre los átomos dispersos.
Bael,
criatura de la noche,
maestro de toda alquimia,
tú abres la boca
y entonas el conjuro de las apariencias.
Rey de tres almas,
tríada majestuosa de lo velado,
concédeme el arte de esconderme
sin desapariciones.
Haz de mí un susurro
que suene en las páginas blancas,
un aullido con forma de cueva,
para que lo visiten
los geólogos incautos
y al fin alcancen, como sombras,
el corazón de tu laberinto.
Bael,
humo sobre un palacio quemado,
gran maestro de las divisiones,
croa como los anfibios
en el espejo negro de la mente.
Se encarna con su traje de niebla,
con su arácnida sombra.
Un día lleva máscara felina,
otro de sapo
y algunas veces,
como rey de corona pesada,
trae silencios que huelen a azufre y jacinto.
Brota de las hendijas de la percepción,
cuando se deslíen palabras como sales
y los relojes caminan hacia la izquierda.
Quien lo invoca
muda su piel antigua.
Quien lo obedece
logra moverse entre los átomos dispersos.
Bael,
criatura de la noche,
maestro de toda alquimia,
tú abres la boca
y entonas el conjuro de las apariencias.
Rey de tres almas,
tríada majestuosa de lo velado,
concédeme el arte de esconderme
sin desapariciones.
Haz de mí un susurro
que suene en las páginas blancas,
un aullido con forma de cueva,
para que lo visiten
los geólogos incautos
y al fin alcancen, como sombras,
el corazón de tu laberinto.
Nota del autor: Bael es el primero de los 72 demonios recogidos en el célebre grimorio del siglo XVII Lemegeton Clavicula Salomonis –conocido popularmente como La clavícula de Salomón–. Etimológicamente, se lo relaciona con el dios cananeo y fenicio Baal. Según la demonología, posee el rango de rey y gobierna sobre 66 legiones de demonios. Aparece con tres cabezas –una de sapo, otra de hombre y otra de gato– y pies de araña. Su principal poder consiste en hacer invisible al mago.

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