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sábado, 17 de mayo de 2025

Los perros negros de la aurora isleña

Ilustración representativa de un tibicena, de autor desconocido.

(Canto a Jucancha, los tibicenas e Iruene)

Los perros que guardan volcanes
jamás tuvieron amo ni fortuna:
sus lenguas de basalto
lamen el sueño telúrico del gofio.

Su pelaje viene de coladas negras,
del océano pletórico de fosas,
y corretean sobre mares de nubes
como insólitos hijos
de padres infernales que nunca duermen.

Jucancha,
cancerbero de una sola cabeza,
llora con lágrimas de piroclastos
y el Teide le responde,
con fonolitas agudas
que repican los nombres ancestrales,
en tintineos de mensajes ocultos.

Los tibicenas,
lobos hechos de fumarolas,
merodean caminos de las cumbres,
muerden a quien se ríe de sus aullidos
y escupen ceniza con sus molares,
con el hondo silencio que susurra
voces de muertos.

Iruene, la sombra ligera
que salta los barrancos de La Palma,
can de truenos y alisios,
olfatea las manos de los durmientes
y tatúa sobre sus carnes
un relámpago oscuro.

Y al fin, cuando caen las noches,
una madre paciente los llama a todos
a su cálido regazo,
cubierto de támaras maduras,
y entonces ellos
–Jucancha, los tibicenas e Iruene–
comen sus pies de lava,
le traen sangre y endechas,
le presentan la lluvia caudalosa.

¿Quién dirá sus nombres
cuando florezca la tarde como llaga?
¿Quién hilará sus fantasmas bajo pinares?

Los perros negros habitan
las arterias del sueño,
las bocas de los amantes del abismo.
Son hijos atávicos del magma.
Son pavesas de soles creados
en algún útero de piedra.


Nota del autor: En la mitología guanche, se conocía como Jucancha a un espíritu que se encarnaba en un perro negro de aspecto amenazante, hijo del demonio Guayota y entidad protectora de los canes aborígenes. Los tibicenas, por su parte, eran criaturas mitológicas de apariencia similar a grandes perros o lobos negros, que emergían del subsuelo para castigar a los hombres impíos o para custodiar lugares sagrados. Habitaban las grutas y barrancos de Gran Canaria y se les temía como seres ligados a la noche, el misterio y la muerte. Iruene era un ser mitológico originario de La Palma, también descrito como un perro negro espectral que vigilaba los sueños y anunciaba calamidades.

viernes, 16 de mayo de 2025

El corazón de Gremory

La diablesa Gremory, grabada por M. Jarrault
a partir de un dibujo de Louis Le Breton,
para el Diccionario infernal (1863), de Jacques Colin de Plancy.
Fuente: Wikipedia

Nadie conoce el corazón de Gremory.
Dicen que reposa dentro
de un cofre de plata,
bajo un lago donde mueren los astros.
Late siempre que una doncella
se desnuda a solas en su alcoba,
confirmando su brillo con el espejo.

Tiene forma de rosa invertida,
con espinas que susurran conjuros
a quienes osan acariciarlo.
Su sangre, más que roja,
luce como vino casi negro,
perfumado con ecos de lujuria.

Gremory no ama —dicen—,
pero su corazón recuerda.
Recuerda cada virgen confusa,
cada príncipe destronado,
cada mazo de tarot nebuloso
que sus manos agitan.
Recuerda los pasos de su camello
sobre las dunas de siglos incontables.

Un ángel quiso tocarlo una vez,
una sola,
y enseguida lloró con lava,
pues el corazón de Gremory
parece tan hermoso
como el rostro de un joven dios
maquillado con cenizas.

A veces,
un demonio lo saca de su escondite
y escucha su latido
como una caja de música maldita,
donde suenan
risas de monjas inobedientes
y suspiros de monjes caídos
al pozo de los amoríos mortales.

Algún día quizás una poeta,
niña prohibida,
robe el corazón de Gremory;
no para quedárselo como trofeo,
sino para que un arrullo de sangre
le dicte libros que sacudan
las catedrales y palacios del mundo.

Y ese día
todos verán cómo llora Gremory.
Y de su llanto nacerán palomas,
chapines carmesíes
y salmos de gloria profana.



Nota del autor: según La clavícula de Salomón, célebre texto sobre magia del siglo XVII, Gremory es una poderosa duquesa del infierno, aunque a veces se la clasifica como duque. Gobierna sobre 26 legiones de demonios. Aparece como una hermosa mujer montada sobre un camello. Sus poderes consisten en descubrir objetos y tesoros ocultos, revelar el pasado, el presente y el futuro y despertar el amor entre las personas.

domingo, 4 de mayo de 2025

Letanía de La Goulue

Cartel promocional para las actuaciones de La Goulue en el Moulin Rouge,
dibujado por Henri de Toulouse-Lautrec (1891). Fuente: Wikipedia

(Salmodia profana para la gran estrella del cabaret parisino)

Sacerdotisa de la pierna alzada,
¡baila para nosotros!

Reina de los oceánicos faldones,
¡acarícianos en tu oleaje!

Campana de carne que estremece el abismo,
¡conviértenos en sismógrafos tuyos!

Cometa veloz entre dos siglos de locos,
¡agítanos en trombas marinas!

Lengua de lava que surge del cabaret estrellado,
¡préndenos la boca de locuras!

Anémona de las noches blancas,
¡aspíranos hacia tus raíces!

Espejo que disuelve máscaras diurnas,
¡enloquécenos con fulgores carnales!

Ebria alondra que gorjea sobre sepulcros,
¡libéranos de tedios y letargos!

Hada callejera de los teatros hundidos,
¡aliméntanos de polvo de estrellas!

Coreógrafa de bailes indecentes,
¡anéganos en carcajadas!

Sirena de las estaciones de metro,
¡sedúcenos ante la verja del manicomio!

Paradisiaco infierno de suelas rotas,
¡guíanos con tacones alados!

Oráculo de cuerpos lujuriosos,
¡anuncia la monarquía de las bacantes!

Virgen del escándalo regado con vino,
¡sálvanos en el corazón de las copas!

Mano que mueve el mundo como los crótalos ardientes,
¡no dejes que se termine la danza!

Mariposa caída sobre un charco de absenta,
¡reconócenos como tus fieles malditos!

Airosa Goulue, maestra del pecado,
¡ruega por nosotros, fugitivos del tedio!
Ruega por nosotros,
mófate de nosotros,
baila para nosotros,
arrástranos,
bébenos,
destrúyenos a todos
en huracán de noches parisinas.

Amén…
y que el sagrado cancán jamás acabe.


Nota del autor: La Goulue (nombre artístico de Louise Weber, 1866–1929) fue una famosa bailarina francesa del cabaret Moulin Rouge, que se convirtió en un símbolo de París durante la Belle Époque. Se hizo célebre por popularizar el cancán con su estilo provocador, su carisma escénico y sus actitudes transgresoras. Fue retratada en varias ocasiones por el pintor Henri de Toulouse-Lautrec. Su apodo, que significa “la glotona” en francés, alude a su hábito de beberse las copas de los clientes durante sus actuaciones.

sábado, 3 de mayo de 2025

El canto de Stolas

Ilustración: el demonio Stolas, grabado por M. Jarrault
a partir de un dibujo de Louis Le Breton,
para el Diccionario infernal (1863), de Jacques Colin de Plancy.

(Para quien sueña con aprender lo innombrable)

Canta, dulce Stolas,
bajo la cúpula de los relojes parados,
en la que el tiempo se hace fantasma
que gira como un planeta ciego.

Canta,
búho de plumas antiguas,
dueño de las horas tenebrosas,
príncipe de lo que no tuvo jamás academias
pero inflama la sangre de sabios perdidos.

Tu canto no suena:
se siente
en las médulas de quienes callan
y escriben bajo la noche
como si lo hicieran sobre espuma.

Tu voz emerge en espirales:
nace como las galaxias
y rodea con sus nebulosas
a quienes miran la traslúcida piel de este mundo.

Hablas de piedras que sanan corazones,
de hierbas que susurran a los huesos,
de cielos que guardan
más que estrellas:
mensajes,
puertas,
vínculos,
cicatrices.

En cada pluma tuya
duermen constelaciones,
y tu corona luce con alfabetos
de lenguas todavía no creadas.

Los niños te imaginan
cuando se despiertan a medianoche,
notando que un ángel caído los observa
con la ternura del cuarzo.

Los enajenados te siguen
cuando se lanzan a la escritura
sin saber si practican magia negra,
con la fe de que no les mientes.

Los poetas,
insólitos hijos tuyos,
escuchan tu silbo desde la copa del sauce
del que se cuelga la sabiduría sin amos,
y responden con versos
que nadie comprende,
pero se estremecen todos al oírlos.

Stolas, alto búho,
tú adoras posarte en las calaveras
de las brujas que perseguían
saberes en tiempos de sombra.

Canta,
y que así tu canto me desvele
sin destruirme.
Canta,
y que mi ignorancia acabe
como incienso que perfuma
los códices del abismo.

Canta,
y que al fin de tu vuelo sigiloso
quede solo tu verdad imposible.


Nota del autor: según el conocido grimorio La clavícula de Salomón, Stolas es un príncipe del infierno que gobierna 26 legiones de demonios. Se aparece como un gran búho, aunque puede tomar forma humana a petición del mago que lo invoca. Sus poderes consisten en enseñar astronomía y las propiedades curativas y mágicas de las plantas, las piedras y los metales.

miércoles, 23 de abril de 2025

Ha muerto un hombre

Una comitiva funeraria carga el ataúd
con los restos mortales del papa Francisco. Fuente: Wikipedia

(En la muerte del papa Francisco)

Ha muerto un hombre. Si la densa trama
de la física aún custodia arcanos,
lo más ignoto danza con sus manos
y su fatal suspiro, tensa llama.

Dios anda ausente del triforme drama
de hebreos, musulmanes y cristianos.
Todo libro de fe recoge humanos
colores de una luz que en sombras clama.

Justo fue el hombre. Sus pupilas muertas
ya saben de esa luz. Roma y el mundo
se visten de crespones funerales.

Otro vendrá. Son épocas inciertas.
Un cónclave se teje en lo profundo,
con susurros de ciegos cardenales.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Trumpismo

Portada del número 6 de la revista de actualidad
alemana Der Spiegel (4 de febrero de 2017). Fuente: 20minutos.es

(Habla un fanático trumpista)

¡Salve, Trump! ¡Haz América de nuevo
magnífica, barriendo mexicanos
a golpe de fusil, y en soberanos
conviértenos del mundo, tú, relevo

de Mussolini, cabezón de huevo;
paséate sin límites y danos,
con bulos de sicópatas ufanos,
las penas y castigos del erebo.

Condúcenos a Marte en locos gritos,
pues allí matarás a marcianitos,
echando sus cadáveres al barro.

Solo quisiera verlo, pues ni un duro
me queda para médico seguro
y así puede matarme un vil catarro.

sábado, 1 de marzo de 2025

Gurúes financieros

Caricatura de un influencer financiero. Fuente: Mint

¿Qué es eso de tumbarse ricamente
sobre la cama? ¡Ven a mi teatro!
Despierta, sin rezongos, a las cuatro:
dale caña a tu bíceps indolente

y emula mi virtud, mono sapiente:
sígueme, pues en lujos idolatro
mis caudales, y en horas veinticuatro
dispón de tus ahorros audazmente:

desvíalos completos a mi fondo,
pues yo te enseñaré criptomonedas
y mil juegos de pícaro belitre;

más tarde, si pareces hueso mondo
y en bancarrota, mísero, te quedas,
levantaré mis alas como buitre.