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jueves, 26 de diciembre de 2019

Tankas de otoño-invierno

Laurisilva

Manos de niebla
tocan las grandes hojas
de los helechos.
Catedrales de ramas
acarician la lluvia.

Taborno

Un roque verde,
pirámide gastada
bajo la lluvia,
corona su palacio
de montes derruidos.

Invierno

Árbol de invierno,
tus arterias acunan
gélida savia,
primavera durmiente
bajo cielos de plomo.

Trenes

Surcan los trenes,
cargándose de sombras,
las estaciones,
en el mundo que marcha
sobre ignotos raíles.

Metro

Acelerado
sobre un vagón de metro,
surcando un túnel,
soy oscura materia
que se vuelve fantasma.

Chile

Estatua del jefe mapuche Caupolicán, con la cabeza de la estatua del militar Dagoberto Godoy colgada de su mano izquierda, en la ciudad de Temuco (Chile), durante las protestas ocurridas en el otoño de 2019. Fuente: El Desconcierto

Bajo dolientes auroras, en Chile, retumba la sangre,
cuando los pueblos recogen su larga cosecha de tumbas,
ante los guardias armados, que incendian las pálidas noches,
con su rocío de balas, fraguando silencios de plomo.

Luz de la historia, las madres alumbran edades violetas,
como los niños emergen, cubiertos de sangre, llorando,
y ante los hombres de piedra, que guardan los fríos cuarteles,
vientos del mundo susurran plegarias con voces de muertos.

Solve et coagula

Solve et coagula: emblema impreso en un libro sobre alquimia. Fuente: Amino Apps

“Disuelve y coagula”, ya dijeron
los grandes alquimistas, hace siglos:
cuando los aprendices
estudian los arcanos de sus libros,
los metales engendran oro puro,
con átomos divinos,
y el corazón del sabio, si perece,
resurge con los mundos infinitos.

Así la sangre impura de la banca,
los demonios del gran capitalismo
tendrán que disolverse con el fuego
de las revoluciones, en el grito
de los pueblos en lucha,
para coagularse en el destino
común de los humanos,
destruyendo los órdenes antiguos.

Los ángeles mortales de la historia,
millones de rebeldes en camino,
pisan ya las enormes avenidas,
creciendo con la fuerza de los ríos.
Y en colinas de escombros humeantes
emergen amapolas, como signos
del mundo que imagina
su reino de palomas y de trigos.

sábado, 12 de octubre de 2019

Eva

Eva. Escultura en mármol de Auguste Rodin. Museo Soumaya.

Yo soy Eva, la sombra del misterio,
la pura fuente de la vida humana:
las tablillas grabadas en sumerio
me imaginaron como diosa arcana.

Yo pisé los abismos de lo humano,
descubriendo jardines y serpientes;
Adán y yo caímos de la mano,
pues éramos iguales e inocentes.

Nunca fui la costilla de mi esposo,
como dijeron mitos ancestrales:
un origen profundo y azaroso
callaban mis honduras maternales.

Adán halló la cueva luminosa
dentro de mí, guardándose del frío,
y en la noche materna y misteriosa
conjugué su deseo con el mío.

Cargué las mitocondrias en mi seno,
para todas las hijas de la historia,
como la fuerza indómita del trueno
sacude, retumbando, la memoria;

de mí provienen todas las humanas
como ríos de fértiles caudales;
niñas, adultas, jóvenes, ancianas
brotaron de mis genes primordiales.

Yo soy la joven Isis descubierta,
sin máscara ni velo; soy vigía,
guardando los misterios en la puerta
solemne de la gran sabiduría.

Yo soy la emperatriz iluminada,
la papisa de tiara fulgurante;
soy la justicia, firme con su espada,
y el mundo, con su náyade volante.

Yo soy, al cabo, todas las mujeres,
las hermanas que siguen mi camino,
pues ejercen los diáfanos poderes
que surgen del misterio femenino;

porque, si Adán es nada, yo soy ave
que nace de su incógnito reverso;
yo le descubro, con dorada llave,
la forma de este grácil universo.

sábado, 5 de octubre de 2019

Adán

Adán. Escultura en bronce de Auguste Rodin. Metropolitan Museum of Art (Nueva York).

Adán yo soy: entonces, yo soy nada;
soy un eco del sueño más profundo.
Soy la sombra del tiempo revelada
sobre el espejo insólito del mundo.

Solo soy el primero de los hombres
que regarán el cauce de la historia;
los ecos infinitos de sus nombres
emergen de mi prístina memoria.

Yo conocí la sombra del pecado
como reino de fértiles jardines,
cuando mordí su fruto desolado
y un ángel me privó de sus confines;

luego me despojé de la inocencia,
cuando vestí mi falo de pudores,
y detrás de mi lóbrega conciencia
me rondaron fantasmas y temores.

Y conocí la muerte, la semilla
de las arcanas furias que dirigen
mi corazón, formado con arcilla,
desde la ciega noche de su origen;

cuando fríos microbios copularon,
cubriendo los océanos primeros,
de modo que sus genes ocultaron
la maldición de Tánatos en Eros.

Dejé mi selva, mi frondosa cuna,
persiguiendo la indómita sabana,
cuando los ecos de mortal hambruna
casi anularon a mi estirpe humana;

y así quedó mi viejo cromosoma,
velado con la sombra de mis hijos,
hasta cuando las llaves del genoma
descubrieron sus números prolijos.

Aunque no me conocen los vivientes,
aún dibujo mis cansadas huellas,
con los pies numerosos de las gentes,
en el rumbo que fijan las estrellas;

y mis ojos preguntan, abrumados,
qué fin esconderá mi largo viaje,
mi camino de círculos borrados
en las dunas ardientes del paisaje.

Pero quizás, al cabo de milenios,
conoceré la ciencia destruida,
la fuente de los mundos primigenios,
la rosa llameante de la vida;

surcaré, solitario pasajero,
mares de luz en el espacio oscuro,
despejando su cósmico sendero,
la incógnita brumosa del futuro;

y elevaré mi carne, como un grito
de luz, en poderosa vestidura,
y alegres tocarán el infinito
mis alas, con su férvida premura;

cuando retumbe la sagrada trompa
del juicio, consumando las edades,
y el orden subatómico se rompa,
forjando, como Dios, eternidades.

Entonces él y yo seremos uno,
fundidos en el tiempo y el espacio,
y en su reino, sin límite ninguno,
yo colmaré su fúlgido palacio.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Capitalismo

Pirámide del sistema capitalista. Caricatura anónima, publicada en Estados Unidos en 1911.

El mundo muere, preso de las cuentas,

bajo un arca de fúnebre dinero;
la tierra se humedece con la sangre
que nace de los montes y los ríos;
la humanidad, enferma de mentiras,
no suspende su tráfico de sombras.

Los banqueros acechan, como sombras,
donde gastan el oro de sus cuentas
y presumen, alegres, de mentiras,
con apariencia de mortal dinero;
mientras lloran los cauces de los ríos,
en la noche, su música de sangre.

Los imperios emergen de la sangre,
como vanos ejércitos de sombras,
quemando las arenas de los ríos,
con sicarios ajenos a las cuentas
de quienes acumulan su dinero,
bajo sus catedrales de mentiras.

En discursos de plácidas mentiras,
los monarcas amantes de la sangre
conjuran a su dios, el gran dinero,
mientras en fría cópula de sombras
los banqueros olvidan ya sus cuentas,
manchadas con mercurio de los ríos.

Pero nadan los muertos en los ríos
y denuncian gritando, sin mentiras,
a los viejos autores de las cuentas
firmadas con su rúbrica de sangre,
cuyo infinito número de sombras,
en los bancos, engendra más dinero.

Los colosos forjados con dinero
se desploman delante de los ríos,
cuando fuegos morados, entre sombras,
consumen su lenguaje de mentiras;
cuando lluvias indómitas de sangre
deshojan los archivos de sus cuentas.

Y las cuentas del áspero dinero,
cuando la sangre fluye con los ríos,
dejan solo mentiras como sombras.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Griego

Relieves con escenas del Kama Sutra,
en un templo de la ciudad de Khajuraho (India).

Solo quisiera, amor, si lo consientes,
verme en la noche de tu hermoso recto,
dejando blanco signo de mi afecto
bajo tus nalgas húmedas, calientes,

umbrales de caricias insolentes
donde mi falo, trémulo y erecto,
saborea la causa del efecto,
resbalando con músculos urgentes;

ya que, si pruebo tal humana gloria,
los paraísos no me desconsuelan
y no me sobrecogen los infiernos.

Mientras aúlla Venus con euforia,
mundo, carne y demonio se revelan
como flores de pétalos eternos.