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| Una alegoría de la pasión (hacia 1532-1536). Óleo sobre panel de Hans Holbein el Joven. Fuente: Wikimedia Commons |
y espero que me envíes tu mensaje,
mientras ando, vacío de equipaje,
y en las calles oníricas me pierdo.
Llevo mi fría máscara de cuerdo
y ahogo mis latidos en mi traje,
rogándole que no se desencaje
mi corazón de mi perfil izquierdo.
Me pregunto, midiendo mi arrebato:
“¿Para qué te enamoras, insensato?
No condenes tus alas a quemarse”.
Y al cabo me respondo, seriamente:
“Sí, pero… ¿quién elige enamorarse?
Toda humana pasión es accidente”.

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