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sábado, 6 de diciembre de 2025

Desamparo

El ángel del mal, escultura en mármol de Joseph Geefs (1842).
Museo Real de Bellas Artes de Bélgica.

Grité en el hondo templo: “¡Mira, santo
Dios oculto, mis ojos abatidos!”,
y en los ecos de mármoles pulidos
apenas Dios notaba mi quebranto.

Solo Satán apadrinó mi llanto,
velando con sus alas mis gemidos,
que somos ambos ángeles caídos
y convertimos lágrimas en canto.

¿Y asombra que en lo oscuro me cobije
cuando la augusta luz me desampara,
cuando nací maldito? No se diga

perversión el impulso que me rige:
si no poseo sol, mi sombra clara
vela mis pasos como justa amiga.

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