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lunes, 12 de septiembre de 2011

Visión

***
Las gotas de la lluvia, delicadas,
emborronan las formas de la calle.
Detrás de una ventana, silencioso,
un hombre solitario se consume,
acariciando un piano.
Su gesto me insinúa
que toca alguna música doliente,
desde la ignota sima
de su recogimiento,
con la desolación de los hundidos.
¿Quién sabe lo que dice? ¿Quién escucha
su lamento vacío de palabras?

Seguramente nadie, salvo él mismo.
Desde su habitación, angosto mundo,
se está quejando a todo el universo
de soledad y frío.
Su ventana cerrada no trasluce
la música del piano, pero solo
necesito mirarlo desde lejos,
desde la calle fría,
para sumarme ahora a su lamento.


Wilhelm Friedemann Bach: Polonesa en mi menor. Robert Hill, fortepiano.

6 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Interesante y degustable poética.
Persevera.

Saludos :)

Freia dijo...

Delicado y hermoso, como siempre.

Un abrazo, Ramiro

Ramón María dijo...

Una bella -pese a su tristeza- instantánea.

Saludo

Ramiro Rosón dijo...

Jorge:

Me alegro de que mi poética te resulte interesante.

Un saludo, y sé bienvenido a este blog.

Ramiro Rosón dijo...

Freia:

Como siempre, me alegro de que este poema te haya gustado.

Un abrazo.

Ramiro Rosón dijo...

Ramón:

Sin duda, es un poema triste, pues expresa cómo se puede llegar a reconocer la propia soledad en la de otro.

Gracias por tu comentario. Un saludo, y sé bienvenido a este blog.