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lunes, 1 de marzo de 2010

Estudio

***Tumba de Frédéric Chopin, situada en el cementerio parisino del Père–Lachaise.

(Homenaje a Chopin)

Fuerza y delicadeza,
virtudes desacordes,
se funden en las aguas
del río de una música indecible.
El deseo florece
sobre los pentagramas, derramando
su blanco aroma de azucena leve.
Ahora, en el silencio de un teatro,
en medio de un concierto,
rememoro las veces que he sentido
la pasión luminosa
que las manos de un músico, veloces,
dibujan desde un piano.

Si esta música, al menos un segundo,
conmoviese la tierra dulcemente,
los ciegos a la viva luz del arte,
los sordos a su canto de sirena
temblarían de gozos insondables.
Las oquedades negras de sus almas
quedarían abiertas,
como viejas murallas derrumbadas,
al diáfano milagro del sonido.
Así la humanidad, sin darse cuenta,
iría despertándose del sueño
que duerme, bajo sábanas de sombras,
en la fría yacija de la noche.
Y luego, deslumbrada,
vería los destellos de la aurora.

Frédéric Chopin: Estudio en la bemol mayor, Opus 25, nº 1. Arthur Rubinstein, piano.

Nota del autor: Teniendo en cuenta que hoy, uno de marzo, se conmemora el bicentenario del nacimiento de Frédéric Chopin, publico este poema, escrito hace ya tiempo.

8 comentarios:

Sergio dijo...

Hermoso homenaje, bella étude. Me ha encantado la luz sosegada de estos versos. Por cierto, preciosa palabra yacija.

Saludos.

Ramiro Rosón dijo...

Muchas gracias, Sergio. Tienes razón en cuanto a la belleza de la palabra “yacija”; quizá se deba a su sonoridad un tanto arcaica.

Un abrazo.

Olga B. dijo...

Es muy bonito, Ramiro, y coincido con Sergio en destacar esa palabra y su sonido antiguo. Su belleza se ha unido, para mí, a su misterio: ¡yo no la conocía! Da gusto aprender así, ya tengo una palabra más gracias a ti;-)
Saludos a ambos.

Ramiro Rosón dijo...

Gracias a ti, Olga. Me alegro de que este poema te haya servido para conocer una palabra nueva. La ampliación de nuestro vocabulario es una de las virtudes de la poesía.

Un abrazo.

Freia dijo...

¡Bravo, Ramiro! Un poema realmente hermoso. Yo me pasé el día escuchando su música pero no tuve ganas de escribir. Bueno, lo cierto es que últimamente escucho mucho a Chopin, a Schubert y a Rachmaninov.

Ya sabe que no soy muy formal visitando bitácoras, pero es que he estado un mes alejada de todo esto.
Es un placer volver por aquí. Ahora me voy a deleitar con "sus" tríos de Haydn.

Un abrazo, Ramiro.

Ramiro Rosón dijo...

Freia, me alegro mucho de que te haya gustado este poema. En los últimos días, yo también he escuchado abundante música de Chopin, en buena medida porque la conmemoración del bicentenario de su nacimiento ha vuelto a despertar en mí las ganas de escuchar a un compositor al que tenía olvidado desde hace algún tiempo (en este sentido, debo entonar el “mea culpa”). Asimismo, espero que te guste mi escrito sobre los tríos de Haydn.

Un abrazo.

ana dijo...

"...en el silencio de un teatro,
en medio de un concierto,
rememoro las veces que he sentido
la pasión luminosa
que las manos de un músico, veloces,
dibujan desde un piano..."

(...)

Y hago el recuento de las veces en que esa pasión se trasladó a las imágenes que en mi retina quedaron guardadas; esa nota que convierte en palabra aquello que vivido, en presente, no pudo ser definido.

Rememoramos a través de cada nota el pálpito de un presente que siendo muy nuestro, no se atrevió a ser nacido. Que se quedó escondido hasta este futuro que hoy lo descubre muy suavemente, en la redondez de una nota.

Es hermoso.

Ramiro Rosón dijo...

Ana:

En este poema he intentado reflejar una vivencia interior, que se identifica con el estado de exaltación que produce en nosotros el sentimiento de lo sublime, el mismo que nos subyuga cuando admiramos un paisaje o una obra de arte conmovedores. A menudo, ese sentimiento tiene más de soñado que de vivido, ya que muy pocas veces se nos manifiesta plenamente. También he querido expresar un anhelo de redención a través de la belleza, el deseo de que la belleza salvara a los hombres, aunque sólo fuera por un momento.

Me alegro de que te haya gustado. Un abrazo.