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sábado, 23 de enero de 2010

Los mirlos de la madrugada

* * *
Sobre las cinco de la madrugada,
oigo cantar a los ocultos mirlos,
pájaros negros en la noche negra.
En el silencio de la duermevela,
oigo su música lejana
como si proviniera de mi sueño,
como si me llamara desde el fondo
de mi propia conciencia.
Una malla de voces cristalinas
tiende sus hilos blancos en el aire,
hilos que se entrelazan dibujando
un espacio de luces en la noche.
Ignoro dónde cantan esos mirlos,
si en los oscuros árboles de un parque
o en las desangeladas azoteas
de la ciudad. Sus cantos
iluminan mis noches hasta el alba;
avivan mis anhelos de belleza
incluso en el abismo de las sombras.

12 comentarios:

ana dijo...

Suele suceder a veces... la madre naturaleza desde sus silencios, desde sus sonidos... nos abre al alba de nuestro tiempo.

Un placer leerte de nuevo.

Un saludo.

marisa dijo...

Gracias por compartir tanta belleza.Un abrazo

Ramiro Rosón dijo...

Ana:

En mi opinión, esa alternancia de sonidos y silencios que se da en la naturaleza nos revela aspectos o dimensiones de la misma que a menudo no advertimos y sólo pueden aprehenderse con la intuición. Atender al paisaje sonoro de un lugar es otra forma de ver el mundo.

Gracias por tu lectura. Un abrazo.

Ramiro Rosón dijo...

Marisa:

Gracias a ti por leerme.

Un abrazo.

Freia dijo...

Querido Ramiro:

Tuve una noche la sensación de sentir a tus mirlos apenas entrevistos, pero luego desaparecieron.
Me alegra "escucharlos" de tu mano nuevamente.
Y me alegra que rompan la negrura de la noche con su melodía. Hay ocasiones en que es tan difícil...
Gracias una vez más por tu poesía y me hace sentir bien que tus albas le ganen a tus noches. Bravo por esa blanca fuerza interior que el canto de tus mirlos negros genera.
Un abrazo.

Sergio dijo...

Precioso, Ramiro, de verdad, me ha encantado.

Saludos.

Fandestéphane dijo...

Los mirlos fugaces han vuelto y ha sido para bien.

Tu sueño Ramiro y el cantar de los mirlos, se mezclan en armonía, y a nosotros nos deleita.

Allí se asienta su nido encantador;
allí su compañero duerme la noche entera;
allí retoza durante el día
y entre nuestras ramas juega.

William Blake

Un poema bellísimo has escrito. A valido la pena la espera.

Un abrazo

Ramiro Rosón dijo...

Freia:

Como bien dices, intento, en cierto modo, que la luz prevalezca sobre la oscuridad. Curiosamente, los mirlos no cantan igual de día que de noche; de noche, su canto es más suave y pausado, lo que le infunde un aire de misterio.

Gracias por tu lectura. Un abrazo.

Ramiro Rosón dijo...

Sergio:

Me alegra que te haya gustado tanto. Gracias por leerme. Un abrazo.

Ramiro Rosón dijo...

Fandestéphane:

Sin duda, el poema de Blake es magnífico. Gracias por haberlo traído a colación.

Un fuerte abrazo.

Javier de Navascués dijo...

Hermoso poema y muy bonito blog el que acabo de descubrir. Te enlazo.

Ramiro Rosón dijo...

Muchas gracias, Javier, y bienvenido. Me alegro de que te haya gustado este mi blog. Los poemas cobran vida nueva cada vez que alguien se acerca a ellos para leerlos. Como habrás notado, tengo enlazado tu blog en el mío desde hace un tiempo.

Saludos cordiales.